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Y sí, papá... Ya sé que está todo inventado. Pero no importa.




En el botón de arriba donde dice El Proyecto, contamos nuestros sueños y la ilusión que le ponemos de hacer de ElevenFoot.com la revista de fútbol digital para tablets y cómo nos gustaría que fuera y que funcionara todo.
Está muy bien. Esto es el principio de la idea. Lo primigenio. Lo que hacemos cuando cerramos los ojos y decimos… cómo nos gustaría que esto sea así. A todos nos pasa todo el tiempo. Siempre soñamos, muchas veces dormidos y muchas veces despiertos. Eso nos permite seguir adelante. Es nuestro instinto de supervivencia.

No sé si a esto que me refiero se llama exactamente, emprender. La verdad es que del sueño a hacerlo realidad hacen falta muchísimas cosas y que nos peguemos la cabeza muchas veces. Y que nos equivoquemos mucho. El principio ya está hecho porque para empezar hay que mezclar dos elementos básicos: frustración previa con locura futura. Frustración porque muchas veces cuando queremos hacer algo que soñamos a veces algo o alguien nos tira abajo la idea. Y locura futura... aquí vamos.

Para no terminar ‘cascaos’ antes de pegarnos el palo,  de hecho estamos leyendo mucho y tomando cursos para saber como se arma un plan de negocio.

Mi papá al que le decían ‘Coco’ y no porque era cabezón, tenía con un socio una linda confitería o pastelería de masas finas y sanguchitos de miga, en el barrio de Olivos en la Provincia de Buenos Aires, cuando yo era pequeño.
Y me contó un domingo de raviolada en familia, que un día con el socio comentaron que estaban cansados de que cuando tenían que limpiar la vereda con la escoba y la manguera tenían que sostener los dos objetos por separado. La manguera se les escapaba y se caía o lo mismo pasaba con la escoba. Imaginen sostener la escoba y la manguera que sale agua.

¡Eureka! Se les encendió la lamparita y un día se pusieron a dibujar un invento por el cual combinarían manguera y escoba en un nuevo avance del diseño industrial de los ’70. Era la bomba para todos aquellos que podían escobear manguereando a la vez…
¡¡Buenísimo!!! Agarron lápiz y papel, hicieron un plano berreta y una vez acabada la idea, dijeron: vamos a registrarlo!!
La risa de mi papá quando me contó que cuando fueron a la oficina de patentes y marcas, se encontraron con un montón de patentes registradas iguales al invento de la Escomanga o Manguescoba en el caso de que tuviera nombre.
Cuando le pregunté si se habían animado a fabricarlo, me contestó:
-¡¡Para qué Gabo, si está todo inventado!!! me dijo mi viejo.
Yo tenía 10 años más o menos cuando me contó esta historia. Y para mí esa idea era una genialidad.
La cuestión es que al día de hoy nunca ví ese invento hecho realidad. Quizás porque a nadie le interesaba un huevo hacerlo. O porque no iba a ser rentable. Pero por las dudas pícaros estaba la patente.

En el curso de Constitució d’una empresa i el pla d’empresa que hice hace un tiempo en el Viver d'Empreses de Tarragona,  un día, uno de nuestros profesores del curso, Ramón Ollé nos propuso un juego muy interesante que era un simulador de negocios que se realiza en varias universidades de aquí.

El reto era fabricar avioncitos de papel y que el negocio fuera rentable a lo largo de 3 años.
Teníamos un dinero previo, unas ciertas condiciones obligatorias de fabricación del avioncito, algunos requisitos obligatorios administrativos y de personal y de mercado, y divididos en grupos de 5 cada uno nos pusimos en plan empresa armar nuestros avioncitos.
La cuestión era que volaran y que llegaran desde un punto a otro de la sala. Si los avioncitos cruzaban la línea, el profesor que asumió el rol de El Mercado, lo compraba al precio que nosotros le habíamos puesto en base a nuestros estudios y cálculos.

Nuestro equipo llamado Plan Air (de planear... PLAN EAR ¿lo captan?), decidió que podíamos fabricar avioncitos de papel con un precio inicial muy agresivo y muy bajo. La estrategia se basaba en que descubrimos de que en una hoja A4 podían salir dos aviones y con eso, aprovechar de invertir más dinero en márketing, ya que en los primeros años consideramos que se necesita promocionar y comunicar la acción de una empresa basada en: Seguridad + Precios bajos.
Confiábamos que podíamos vender mucho más.

El primer año fracasamos. Nos pasó de todo. El segundo año logramos un 50 % de que nuestra flota pasara la línea (por cierto hemos matado a mucha gente haciendo pruebas) y el tercer año pasaron más avioncitos. Al final digamos que no nos fue tan bien. Tampoco fue un desastre total. El tercer y último año nos quedó debiendo 30.000 euros de los 400.000 que inicialmente nos habían prestado.
Imagino que cualquier empresa de capital riesgo en la vida real, si ocurriera esto, nos mandaría a Los muchachos a cobrar o a darnos la paliza. O bien nos renovaría por 3 años más con la oportunidad de devolverles los 30.000 perdidos.

Lo positivo fue que creímos en el proyecto y la idea y a pesar de estos errores si hubiéramos tenido  más suerte acompañada de mejores decisiones, quizás hubiésemos salido hechos.
Pero morimos con la nuestra.

En la vida real creemos que es difícil encontrar un Ramón Ollé que nos preste esos hermosos billetes de 400.000 euros de mentira tipo el juego Monopoly pero en este caso con el logotipo Cerveza Rosita.
Ramón Ollé es un emprendedor que fabrica cerveza artesanal. Y está muy bien que nos enseñe un tipo que se ha pegado mil veces contra la pared.

Con mi socio, estamos metidos en cuanto concurso aparece de ayuda a emprendedores, aceleradores de negocios, Business Angels (o demonios) de acuerdo a como te vaya.
No sé si nos van a dar pelota a nuestra propuesta o llegaremos a ganar tipo reality show.
Pero nada es imposible.
Lo que sí sabemos, es que necesitamos bastante dinero para que nuestro proyecto funcione como así lo soñamos.
No se imaginan. Esto cuesta una pasta increíble. Y no la tenemos. Por ahora.
Pero podemos empezar de a poco. Como lo estamos haciendo con el blog ahora. Y sumar gente.
Quizá por ahí Bill Gates o mil fanáticos de ElevenFoot se enganchen con el proyecto. No sé.

Aún así, pienso en mi viejo y su invento- ya inventado de La Manguescoba que no prosperó.

Sabemos que con nuestra revista no pretendemos reinventar la manera de contar el fútbol. Hay muchas. Más malas que buenas. Otras murieron. Otras nacen y crecen de a poquito.
Nosotros tenemos una imagen muy definida del proyecto. Les diría que casi lo tocamos con los dedos.

Pero le olemos la tinta digital.
Imaginen que están leyendo un artículo. Tocan y tienen vídeos y planos de donde está emplazado el lugar. Pueden colocar sus fotos si estuvieron allí. Y si no estuvieron... pueden conectarse y comprar un vuelo a ese lugar. Eso... es una parte. Pero lo mejor de esto es que los artículos estarán hechos por periodistas que dan gusto leerlos. De periodistas que en sus medios no pueden publicar este tipo de notas. Eso es lo bueno de la cuestión.
De hecho sabemos y no nos gusta ese periodismo marchoso donde un día Mourinho es Dios y otro Satanás que hay que sacarlo a patadas.
Estamos convencidos que las tablets serán dentro de unos años un medio donde la gente hará de todo con ellas. No sabemos si serán tablets o será una pared o una mesa de vidrio...
Desde pedir turno para el médico, buscar direcciones, hablar por teléfono… enviar datos, trabajar… leer revistas, periódicos y libros… Pero me dirán: eso ya lo hace mucha gente ahora.
¿Todos lo hacen? No todos. No todos como si fuera algo normal de todos los días.


¿Y  fútbol internacional? También aparecerán revista de todo tipo y en tablets. Incluso nos ganarán de mano aquellas empresas editoriales con más recursos que pueden hacerlo.

Y mi viejo Coco desde arriba, me sigue diciendo: Gabo... está todo inventado.

Pero yo le diría. Sí papá. Aunque esté todo inventado. Esta es la mía y lo voy a intentar.

Elevenfoot.com

Síganme los buenos.
También estamos en Twitter: @Eleven_Foot



Cuando mi plan de negocio era montarme una pizzería

Pizzería La Guitarrita - René Pontoni
Día 2: Dándole a la Guitarrita

No me acuerdo desde cuando me gusta el fútbol. Y tampoco el momento en que me hice hincha de River. Mi papá me comentó que el verdulero de la calle donde vivíamos en Munro me extorsionaba a cambio de alguna fruta: “si te hacés de River te regalo esta ciruela"... me decía.
Y al final me hice de River... tanto, que le hinché las bolas a mi viejo para que mi hiciera socio, porque mis amigos (también de River) eran todos socios. 
Con la camiseta de la banda roja que me regalaron para mi cumple, corríamos detrás de una pelota oficial Pintier blanca, con una estrella negra. Era la pelota oficial de los partidos de Primera División y en esa época ya te digo, era muy cara.
Jugábamos con una de un amigo que tenía mucha guita y como todos estabamos asociados, armábamos los cumpleaños en las parrillas del Monumental de River.
River Plate, campeón Metropolitano 1975
Eso era en 1974/75 cuando La Pantera Rosa estaba a full y de moda en esa época y claro... en el 75 River se coronó Bicampeón de la mano de Ángel Labruna como técnico y un equipazo que cuando miro la foto de este póster, se me caen las lágrimas. Con este equipo hasta la Pantera Rosa se hizo de River.

Aparte de eso, de chico me gustaba dibujar y salir a comer afuera con mis viejos y mi hermana. Adorábamos aquellas noches de verano de calor y solíamos comer en una pizzería que se llama La Guitarrita que esta en mi barrio. El barrio de Belgrano. Durante 40 años atendió en la calle Blanco Encalada y Ciudad de la Paz. Pero ahora exactamente está en el barrio de Núñez en Cuba al 3300.
Según cuenta la historia, fue fundada en 1963 por dos ex–jugadores de fútbol de los clubes Boca Juniors y San Lorenzo de Almagro: Mario Boyé y René Pontoni.
Aparte de que la pizza estaba buenísima lo que más me gustaba eran ver los banderines, camisetas y posters de la revista El Gráfico que decoraban sus paredes.

Y como les decía: me gustan, el fútbol, la pizza y dibujar. Y cómo. Tanto que copiaba las fotos de El Gráfico y dale que te dale hacíamos porteros volando en escorzos imposibles buscando la pelota que iba rumbo a las redes de fondo. Y las copiaba de El Gráfico, donde muchísimos años más tarde esas mismas fotos las colocaba yo en maqueta cuando venían del archivo, cuando formé parte del equipo de arte en 1997....hasta el 2001 cuando se armó el crack total en Argentina y todo se fue al garete... y que los argentinos salimos como pudimos. La onda expansiva a mí me llevó a Barcelona ciudad que me enfermó totalmente por tres cosas: Gaudí, el FC Barcelona con Saviola antes, luego con Messi y la revista Don Balón quien me contrató para que le hiciera el rediseño de su imagen.

¿Y qué tiene que ver la pizza? Que cuando las cosas no iban bien y tenía ganas de mandar todo a la mierda, pensaba: -Mejor me pongo una pizzería. Es fácil amasar pizza.

Hoy Don Balón ya es un recuerdo que está en la memoria de quienes pasamos por la editorial de Avenida Diagonal y para quienes la leían. Barcelona me sigue teniendo loco y además desde que llegué acá en 2005 me puse a hacer pizza casera para mi familia. Tan bien que me sale de locura.

Hubo un día, viajando en tren desde mi casa a Barcelona que pensé ¿cuántas pizzas tengo que hacer para vender 2 porciones de muzzarella y una caña a sólo 3 euros?
Pensaba tanto que un día me llama mi socio el catalán que cuando le comento mi proyecto me dice:

-Déjate de joder con la pizzería y vamos a hacer una revista digital.

-Valeeee. Pero si nos sale mal esto al menos tenemos un plan B ¿eh?


Ramón, uno de los profesores que dictan el curso de creación de empresas en Tarragona donde estoy aprendiendo, también es un emprendedor y nos enseña a partir de su experiencia, y le gusta más el Plan B, el de la pizzería. Y claro cómo no le va a gustar: Pizza con Cerveza son amores a primera vista.
Junto a Pep (su socio) fabrican la única cerveza de origen de Tarragona: Rosita ¿No la conocen? La recomiendo.


Pero yo sigo con el plan A a morir. Que es hacer una revista digital.
¿Y la pizza? La sigue haciendo mi mujer porque con el trabajo que tenemos para armar el proyecto no nos alcanzan los días...

Y en eso andamos.