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Entrevista Jacinto Elá (I Parte)

“¿Si los jugadores cambian de equipo,
  cómo no vas a cambiar tú?”




Jacinto Elá (30 años) es conocido mediáticamente como un chico cuya carrera se frustró cuando mejor aspecto tenía.

En Elevenfoot, además de su particular visión de un fútbol que considera sobredimensionado, hemos conocido las inquietudes de un exfutbolista que habla sin tapujos ni restricciones.

Desde la relajación moral que le da ser velador en un colegio del barrio del Raval y ayudar a chavales de toda condición, Jacinto se permite llevar a cabo una pasión: diseñar ropa en Malabona (faceta en la cual ha sido autodidacta).

Además, en esta entrevista en dos partes, hemos charlado sobre el fair play, las malas artes en el fútbol, sus gustos literarios y sus estrellas negras. Se considera un utópico que apuesta por una sociedad menos separada, que no sólo se una ante las cosas grandes, sino también para prestarse la sal. En la vida como en el fútbol, opina que “tan importante es ayudar como no molestar” e intenta que todo aquel que se encuentre con él “no se vaya peor de lo que vino”.

Una entrevista con el mensaje del hip-hop que tanto le gusta. Como él mismo dice: “Prueba no pensar. A ver si puedes. Si lo consigues, eres un fenómeno”.



 
Por Marcos Moreno Teruel 
@MorenoTeruel


–Persona, monitor, diseñador y futbolista. ¿En este orden?

–Bueno, yo ya no soy futbolista. Yo creo que dejé de ser futbolista cuando me empecé a aburrir con 24 años más o menos. Me refiero a cuando veía que no iba a conseguir ser profesional o llegar al nivel que esperaba. Se convirtió en un trabajo normal y yo tengo mucha pasión por el fútbol como para tenerlo como un trabajo normal.

–¿Sigues jugando o practicando deporte?

–Sí, los sábados sigo jugando en ligas de empresa porque al que le gusta jugar, tiene que hacerlo.

–Si son de un nivel medio bajo deben quedarse asombrados contigo.

–No, nos equiparamos. Esto funciona así. Cuando mejor juegas es cuando juegas en equipos buenos. Si estás en equipo de un nivel más bajo cuesta mucho más ser mejor jugador.

–¿Y no te luces de vez en cuándo?

–No. Siempre he jugado para divertirme y no me gusta humillar al contrario, juego con respeto y mi idea ha sido siempre ganar con elegancia. No siempre tengo la ocasión, pero a veces noto que hay cierta diferencia a mi favor y no lo hago.

–¿Es posible que te vea más risueño ahora que cuando te dedicabas al fútbol?

–He sido risueño siempre, pero dentro del campo he tenido esa especie de mala leche que realmente no iba con mi carácter. Era como jugar con una bipolaridad que a mí no me llenaba.

–Por eso escribiste en un artículo que los valores que tienes fuera del campo te resultan “imposibles de mantener” dentro de él.

–Claro. Hemos aprendido a jugar creando un personaje dentro del campo y otro fuera. Yo siempre he sido una persona tranquila y dentro del campo me transformo, aunque no del rollo 'mala fe', pero llega un punto en que te sientes agredido y tienes que ponerte fuerte ante insultos y patadas fuera de la relación con el balón, y de alguna manera lo sacas. Cuando me cansé de ese personaje dije que no quería jugar más. Me retiré antes de acabar dándole un puñetazo a alguno, porque no quería, por ejemplo, que mi hermana pequeña me viera haciendo eso y me daría vergüenza que mi novia pensase que yo soy así.

–También te recuerdo llegando al campo con los cascos puestos y cara de pocos amigos.

–Siempre me ha gustado escuchar música antes del partido para concentrarme. Es básica. Y en los desplazamientos me pasaba todo el camino leyendo en el autocar hasta la media hora antes de llegar, cuando me ponía música. Es fundamental para entrar y cuando hacía un buen calentamiento sabía que acabaría satisfecho con mi partido, aunque lo empezase mal. Cuando en la previa no me enchufaba decía: “Vaya calentamiento... Hoy me va a costar”.

–En categorias inferiores jugabas con la selección española. ¿La ecuatoguineana absoluta fue una cuestión de pragmatismo o sentimiento?

–Estaba claro que yo ya no iba a volver a la española y quería aportar algo al fútbol guineano. No aporté ni mucho menos tanto como yo quería, pero las condiciones de la selección me parecieron raras cuando vi a tantos jugadores brasileños, nigerianos, etc., nacionalizados para obtener una selección competitiva. A mí eso me parecía un club y me desencanté. Me encontré muy bien pero no era el romanticismo que esperaba.

–Has tenido una carrera atípica: Inglaterra, Escocia, una lesión grave, una retirada pronta..

–La gente me dice que he tenido mala suerte pero yo creo que pocos futbolistas han tenido tanta suerte. He conocido países, he aprendido idiomas, en algunas fases he ganado dinero (sin llegar a ser millonario) y lo normal en el fútbol es no llegar. Lo practican miles para 500 que jueguen en Primera. No todos los buenos llegan arriba, ni los vemos en la tele. Cuando empiezas, el 'no llegar' ya lo tienes, sólo queda cambiar a mejor, aunque cuando has estado tan cerca, duele. Pero te vas mentalizando y a mí en casa me han mantenido con los pies en el suelo.
 

–Así cuesta menos adaptarse...
 

–…a la vida normal. En casa no me han tratado nunca como una estrella. Me han preguntado qué tal pero nunca me han dicho “Qué buen partido has hecho” ni “Tienes que mejorar esto”. En mi casa no se me exigía nada y todos son trabajadores, igual que mis amigos, por eso yo sabía lo difícil que es ganar dinero, sea cuanto sea.
Elá con 19 años. Presentación Southampton.

–¿Qué tipo de jugador eras?

–Rápido, habilidoso y agresivo. En banda derecha, pero mis características físicas me permitían recorrer todo el campo. Bastante buen centro y sobre todo muy incisivo, como omnipresente. Siempre he tenido mucho empuje y he querido contagiar a los compañeros. No sé jugar en silencio sin animar a los demás. Nunca he sido el mejor en un equipo en el que haya estado, aunque tuviera cosas muy buenas, pero lo parecía porque contagiaba mucho.

–La experiencia de Inglaterra es agridulce para ti.

–¿Sabes cuando tiras una bola de papel a la papelera desde seis metros y nadie te está mirando? Así me sentía yo en aquellos entrenos. Llegó un entrenador, Gordon Strachan (seleccionador actual de Escocia), que me ninguneó porque en su día me quiso para el Coventry y yo renové con el Espanyol. Yo estaba a un nivel increíble, de verdad, increíble, pero nadie lo veía. Había aprendido a tirar desde fuera del área, había mejorado una barbaridad el centro, también el regate, la potencía física, la técnica y el control... Él, que incluso me había regalado la camiseta del Coventry, hizo como si no me conociera.

–Y quisiste irte.

En el mercado de invierno del primer año escribí una carta al presidente diciéndole que me quería ir cedido sí o sí, que me daba igual el dinero. No se la llegué a entregar porque todavía no tenía un buen inglés. En el segundo año me fui cedido al Hércules porque no quería estar un año con ese hombre. También fui impaciente, porque me veía desperdiciado jugando cada martes o miércoles con el 'reserve team', donde me enfrentaba con buenos equipos reserva pero no figuraba en ninguna parte y fuera de Inglaterra era como si no existiera. Creo que fue una decisión malísima por la situación del Hércules y que tenía que haberme quedado el segundo año en Southampton para demostrarle que podía. Que podía aguantar ese menosprecio y que a la fuerza me tendría que poner porque la gente me pedía. Pero necesitaba demostrar mi nivel en alguna parte.



Foto del último día en el Southapmton

–Esta me gusta... Dijiste en una entrevista que Piterman, con quien coincidiste en el Alavés, es un genio. ¿Por qué?

–Porque hace lo que le da la gana y consigue que sientas una especie de síndrome de Estocolmo con él. Tiene un talento especial. Te tiene ahí, como secuestrado, y hace que le cojas cierto cariño. Hay cosas que no me gustan de él, como que en el Alavés nos tuvo cuatro meses sin cobrar, pero ya estaba acostumbrado a que en España se cobra mal y tarde. Lo que pasa es que cuando se ensañan tanto con alguien, aunque haya motivos, tiendo a pensar... ¿Por qué? ¿Por qué tantísimo? Y la prensa de Vitoria lo hacía por cualquier cosa. Me alineo con el que está avasallado. El linchamiento general era muy sospechoso. Además subió el equipo a Primera.

–Eres muy crítico con todo y el fútbol, como hemos visto, no se escapa de eso. ¿Reniegas de la maquinaria?

–Más que renegar, me parece una pantomima. Cuando se le da tal importancia a algo que no tiene tanta y el aficionado, lo siento por todos, se siente tan importante... Aunque dentro del fútbol lo es, pero no se le tiene en cuenta para nada y en España menos. Como se ha establecido esto de que un aficionado tenga que servir a un equipo a vida o muerte, sí o sí, el fútbol se sostiene sobre eso.

–Por eso, de broma, te llaman chaquetero.

–Eso es. Y soy, entre comillas y modestia aparte, el más inteligente de los aficionados. Aplaudo al que me gusta. ¿Por qué aplaudir a un equipo que no me gusta? Si Denzel Washington hace una película mala diré: “¡Vaya truño de película!”. Estos es un espectáculo y, a muerte, si tienes que elegir, sólo puedes ir con tu familia, tus amigos... y aún así tampoco. Hay gente más fiel a su equipo que a su novia y no se lo replantean. “Es que hay que estar a las buenas y a las malas”. ¿Pero qué me estás contando? ¿Si los jugadores cambian de equipo, cómo no vas a cambiar tú? Si a ti ni te pagan. Dicen: “No, es que hay que apoyar e ir a los campos, porque están vacíos”. Y los jugadores dicen: “No, no, el que venga a silbar que no venga”. ¿Sólo hay que aplaudirte? Pues vaya fenómeno que estás hecho. ¡Ni que fuera tu abuela, yo! Ja, ja. Y la gente se lo cree.

–Pero en general eres 'perico'...

–No. Soy simpatizante del Espanyol pero no te podría decir ni su once titular. Y cada vez veo menos partidos de fútbol. Veo el Barça porque juega increíble. Además, no tengo tele. Pero con el Barça... a veces les exijo tanto a esos jugadorazos que me quedo insatisfecho. Pero otras veces (dice entre risas) piensas... “Estos juegan a otro deporte, mejor no jugar a fútbol porque para acercarte a lo que hacen estos...” Pero baso mi opinión en lo poquito que veo, porque de repente veo al Rayo Vallecano y pienso: “Madre mía, cómo juegan”. Que les salga o no es una cosa, pero todo lo que son movimientos, circulación del balón y conceptos, son buenísimos. Se ve un equipo trabajado, porque tampoco tienen jugadores increíbles.

–Y si los tienen, se los llevarán.

–Exacto. Y también veo el Madrid para ver si pierde. Como no soy del Madrid y veo que juegan a machacar y no me... Ellos ganan, pero ¿qué gana el que está mirando?

–Hay un tópico: “Todas las opciones son igual de válidas”.

–Sí, totalmente. Porque todos no pueden jugar como el Barça. Pero a mí lo que no me gusta es que intenten estafar. Explicaré qué quiero decir con estafar: limitarse a empezar a jugar en la línea de tres cuartos, tirar un balonazo y a partir de ahí, el rechace. Para eso, ves la Segunda B. Son formas de entender el fútbol, pero lo que a mí me molesta es que se justifiquen diciendo que han ganado. Al menos que intenten mostrar algo más, para que la gente vaya al campo. Hace tiempo fui a ver un partido del Mallorca contra otro equipo de media tabla y pensé: “¡Vaya ruina! ¡Y esto es Primera División!”. Normal que la gente no vaya cada sábado, porque el fútbol es un espectáculo.





–¿Por qué están mal vistos los deportistas que tienen ideales para mejorar el país o la sociedad, y tan bien vistos los que se llevan el dinero fuera de España?

–Porque a la gente no le gusta pensar o preguntarse cosas. Entonces simpatizan más con el que no opina que con el que opina. Pensamos que cuando alguien tiene una opinión diferente a la nuestra es diferente a nosotros, o un enemigo. Y no. A mí me encanta que me lleven la contraria y hablar con quien piensa de otra manera, si me respeta. Luego se quejarán de que los futbolistas siempre dicen lo mismo. Caparrós decía en Panenka que los futbolistas se tienen que preparar la rueda de prensa. Y en cierto modo, sí. Si no vas a decir nada, no hables.

–Puyol comentó que dice cosas típicas para que no se hable de sus ruedas de prensa.

–Para no crear polémica está bien, pero hablar por uno mismo no significa crear polémica. Es una paradoja hablar para que nadie comente lo que has dicho.
Hay algunos futbolistas como Kanouté o George Weah que son diferentes. Los africanos suelen hablar de otra manera, quizás porque han crecido en un entorno donde las cosas no son tan fáciles y sienten la necesidad de hablar en nombre de la gente que les sigue. Pau Casals, de quien habría que hablar más, aparte de ponerle calles, decía que se debía al mundo como artista y un artista no puede pasar por el mundo sólo haciendo su arte. Uno tiene que expresar su opinión en nombre de lo que él considere el bien, en favor de la gente que no tiene voz. Porque si las personas no tuvieran detrás a sus seguidores, no serían ricas ni tendrían tantos privilegios. Así funciona la publicidad y todo en general. Si no, mira el Pistorius este... 'el Pistolas'. Este para mí era una leyenda y ahora...

–¿Cómo está el precio del humo, “en alza”?

–Gusta mucho esa maldita frase de “Enciendo la tele y veo esto para no pensar”. ¿Qué problema hay con pensar? ¿Quién te ha dicho que pensar sea malo? Las portadas de la prensa deportiva te permiten pensar en tonterías. Y Deportes Cuatro también, con sus vídeos editados con Windows Movie Maker.  Prefieres alterarte con cosas intranscendentes. Y los que hemos estado en el fútbol o lo vemos de otra manera sabemos que todo eso son minucias. Que si las botas nuevas, que si se reúnen los capitanes para comer...

–Sólo faltaba que ayunaran.

–¡Claro! “Comida de hermandad”... ¡Tío, si en tu empresa también hay de eso! En España se llena un diario entero. En Inglaterra no puedes meter tanto sólo de fútbol. No hay tantas noticias. Yo espero que el futuro sean estas revistas semanales o mensuales. Lo que me dice un periódico ya lo sé por la radio, la tele o internet.


Acerca de Jacinto Elá
Jacinto Elá (30 años) es un ex futbolista nacido en Añisok, Guinea Ecuatorial. De muy pequeño, sus padres se trasladaron a Fuerteventura (Canarias) y antes de los 10 años llegó a Sants (Barcelona), donde ha vivido siempre, exceptuando el tiempo de su periplo por el Reino Unido. Su gran proyección cuando estaba en las categorías inferiores del Espanyol (1996-2001) le permitió fichar por un equipo de la Premier League inglesa (Southampton, 2001-2002 y 2003-2004), donde cayó en manos de un entrenador un tanto rencoroso, de ahí que quisiera marchar cedido a toda costa, renunciando a la mitad de su sueldo. Su andadura por los clubes españoles tampoco fue satisfactoria ni como cedido, ni después de abandonar su último club en las islas británicas, el Dundee United (2005-2006). Llegó una grave lesión (rotura de ligamentos cruzados) y los problemas económicos casi inherentes al fútbol español le impedían cobrar con normalidad en casi cualquier club. Elá siguió jugando en algunos clubs modestos hasta que se cansó de “la bipolaridad del fútbol”.


Fotos: Marcos Moreno Teruel y Archivo de Jacinto Elá 

¿Regreso al.... pasado?



Los Lakers no están bien, eso es evidente pero uno no acaba de entender demasiado bien la razón.
Los fichajes de Nash, Howard, Jamison, con la continuidad de Kobe, Pau y Artest o MWP como quieran llamarle aseguraban un equipo que debía luchar por el anillo de la NBA.
La incredulidad llego en pretemporada cuando no fueron capaces de ganar ni un solo partido. El inicio de la temporada regular confirmaba los presagios: el equipo no funcionaba ¿Era culpa de Brown (el antiguo entrenador)? ¿Era la incompatibilidad de Howard y Pau? Era la edad de Nash y Kobe? ¿Era la falta de profundidad en el banquillo?
El primero que pagó fue el entrenador, se cambió a un estilo más ofensivo (D'antoni), pero el equipo no acaba de arrancar, parece que el segundo puede ser Pau. Lo que está claro es que el equipo no funciona.
Ayer vi el partido que jugaron contra Orlando Magic en el Staples Center de L.A. Me asusté un poco, un equipo inconexo, poca sensación de colectividad, presibilidad táctica cuando delante tenía uno de los peores equipos de este año.
Y enseguida me vino a la cabeza el equipo que armo hace unos años Lakers, cuando firmó a Payton, Malone y tenían a Shaq y Kobe... ¿Regreso al Pasado?

Por Berni Álvarez 
@b5alvarez
Técnico del
CB Tarragona
@CBTarragona

Puyol, el pundonor y la sabiduría


Ayer lo vimos todos por televisión y como yo y muchos, nos quedamos impresionados con la estrepitosa caída y la lesión que ha tenido el 5 del Barça Carles Puyol frente al Benfica por la Champions que le dejará fuera de competición por 4 semanas. Ayyy que dolor!

Luego de leer toda la prensa deportiva por la mañana, me encuentro con este artículo publicado en La Voz del Rioba, el blog que escribe y edita mi querido amigo Rodolfo Chisleanschi y que recomendamos seguirlo. Tanto nos gustó este artículo que enseguida lo retwitteamos y pensamos -la puta, que buen artículo para Eleven...
Ring ring... Nos llama Rodolfo a la redacción y me dice Che... ¿no te gustaría publicarlo?  Y claro! estamos conectados!
Allá vamos y también irá en Catalán en nuestro canal tarraconense.



Cuenta la anécdota, o la leyenda, que en los tiempos en los que compartían plantilla bajo las órdenes de Louis Van Gaal, un día  Juan Román Riquelme se dirigió con toda su seriedad y respeto a Carles Puyol, ya por entonces ídolo de buena parte de la hinchada del Barça, y le preguntó: “¿Me podés explicar por qué jugás así?”.

El “así”, en el particular idioma riquelmiano, significaba con semejante fragor, trabando cada balón con el hígado si fuese necesario, entrando en cada jugada como si fuera la última o la más importante de su vida, incluso en los entrenamientos, aunque incluía también una velada crítica al peculiar estilo del Tarzán de Puebla del Segur, totalmente en las antípodas del practicado y defendido por Román.
Lo cierto es que su manera de vivir y entender el fútbol, ese pundonor a prueba de balas, ha llevado a Puyol a la cúspide del fútbol. Ganador de cuanto título se pueda obtener, su carrera resulta tan intachable como evidiable. Pero Riquelme, que habla poco pero posee un criterio futbolístico tan indiscutible como la energía del capitán del Barça, apuntaba hacia otro lado con su maliciosa pregunta.

Según él, y según la opinión de los futboleros más puristas, los grandes defensas, los que entienden el juego y conocen el puesto hasta sus últimos detalles, son aquellos que logran controlar el tiempo y el espacio. Ese dominio de elementos tan insustanciales les permite anticipar cada acción, cada pelotazo cruzado, cada cruce, sin necesidad de esfuerzos extraordinarios, choques impetuosos o arriesgadas barridas por el suelo. Son, en definitiva, los pocos que pueden completar una gran actuación sin embarrarse los pantalones; los que de verdad saben…

Carles Puyol, sin dudas, ha progresado mucho. A lo largo de la docena de años en la élite fue mejorando a medida que iba conociendo los secretos de su oficio. De ahí su perdurabilidad, tanto en su club como en la Selección. Sin embargo, y como la perfección es difícil de alcanzar, sigue privilegiando el pundonor por encima de cualquier otra cualidad, y en cualquier circunstancia del partido o sector del campo en que se encuentre. Dicho de otra manera, no ha logrado que su sabiduría le lleve a ahorrar los esfuerzos, controlar los choques y moderar los riesgos. Y a determinada edad, cuando el cuerpo empieza a acumular el desgaste de tantas batallas, el precio por ese déficit se paga con lesiones, cada vez más frecuentes, cada vez más insólitas.
Porque cuando camina hacia los 35 años, el gran Carles Puyol todavía debe una materia en la universidad del fútbol: la del manejo de los tiempos y los espacios. Seguro que todavía le quedan energías para aprobarla.

Por Rodolfo Chisleanschi
La Voz del Rioba

Back to the Future... con un camión arriba de la cabeza



Portada del extra River 100 años. 
Moreno y Labruna en una pose típica.
Emprender un proyecto desde cero da mucho vértigo. Y mucho cagazo
Pero siempre cuando me da esa sensación de cagadera, me acuerdo de esta frase:

“Le metí un camión arriba de la cabeza”...

De chico en la escuela, los que dibujábamos bien, copiábamos y repetíamos mil veces las instantáneas de los goles de nuestros ídolos que se publicaban en la revista El Gráfico. Mi padre la compraba. Ya les había contado que el club de mis amores es River Plate y en los ’70, El Gráfico para nosotros era la única revista de referencia en ese momento ¿lo mejor que tenía? Las fotos. La calidad de sus fotógrafos y de sus plumas era lo que siempre distinguió a la marca. Yo, como todos los chicos, miraba las fotos, las figuritas o cromos y ¡nada de lectura!
De esto que les cuento era más o menos el año 76/77, cuando el dibujo para mí ya pintaba como algo que supuestamente me iba a dar de comer. 
Tuvieron que transcurrir en el medio, unas cuantas novias y veintipico de años más, para que me reecontrara con El Gráfico no como lector, sino como diseñador. 
Entré a la redacción como colaborador de cierres de los domingos desde la mañana hasta la noche tarde para enviar la revista a imprenta que salía los martes. 

Clemente el relativizador


Por Marcos Moreno T.
Periodista español. 
Vive en Barcelona. 
Corresponsal del Diario Sport en Sta. Coloma de Grnet.
Encargado de sección ‘Tercera’ en www.lajornada.cat. 
Colaborador en Saque de Honor de Radio Alternativa Barcelona. 
Ex Don Balón
Ex Radio Marca Barcelona.


La cultura que ingerimos desde que nacemos, desde que papá y mamá nos explican el primer cuento entre los barrotes de una cuna, la absorbemos mejor cuando el narrador contrapone a sus protagonistas y los divide en buenos y malos. Cuanto menos, en enemigos. Una dulce e inocente niña es más dulce cuanto mayor es la boca del lobo. Ya más creciditos, nuestro superhéroe preferido es mucho más fuerte y admirable si su antagonista es malévolo y despiadado. En muchos trabajos, la unión entre compañeros se consolida con el enemigo común de un jefe déspota, sea su mezquindad hipérbole legendaria o “fruto de la falta de sexo”, como tienen a bien decir los más asqueados del trabajo. Definitivamente, nos gusta pensar que hay malos y punto. Los hay que tiran incluso hacia la idea hobbesiana de que la naturaleza nos hace malos a todos; Plauto ya lo explicaba en La comedia de los asnos.

Resulta curioso entonces que el entrenador al que toda España ha escogido en las últimas décadas para personificar al Diablo sea conocido como Clemente, pues la clemencia se le debe de suponer con su familia y nada más. Como todo el mundo conoce, Clemente empezó a pisar fuerte en esto de la cultura popular cuando surgió el primer antagonista que fue capaz de aguantarle dos rounds: Manolo Sarabia. Ya había pisado con fuerza el césped, donde se hizo un habilidoso héroe hasta que Marañón le hiciera mártir con una durísima entrada. Si el baracaldés hubiese sido un músico, habría empezado a vender discos a partir de aquella acción pero, como era futbolista, debió meterse a míster para no caer en el olvido.

Así las cosas, Clemente apenas superaba la treintena cuando se hizo cargo del primer equipo del Athletic y expuso una afirmación que hoy a muchos les sorprenderá leer: “El equipo saldrá a morir, a ganar todos los partidos: yo no entiendo eso de salir a empatar o a perder por la mínima”. La frase la recogía el periodista Patxo Unzueta el día 1 de julio de 1981. Si bien es cierto que los años cambiaron sensiblemente su forma de ver el fútbol, lo que podría parecer una contradicción entre palabras y hechos no es sino la demostración de su ecléctica personalidad. Ese ser tan 'oscuro' fue joven un día y pensó como la mayoría de los aficionados. 



“El equipo saldrá a morir, a ganar todos los partidos: 
  yo no entiendo eso de salir a empatar o a perder por la mínima” 
  
Javier Clemente Dixit (01/07/1981)


Tal vez tener más experiencia que la mayoría de nosotros le haya hecho aprender cómo se debe jugar cuando se tienen según qué herramientas. Hace poco, tras fichar por el Sporting de Gijón, ha manifestado: “No tengo tiempo para pensar en cómo jugar bonito”. Eso es todo, algo se lo impedirá, pero no renuncia a ello de por vida, a pesar de que está viciado y sería complicado verle cambiar.

El principal problema del de Baracaldo con la opinión pública es que rompe tópicos. Obvia el contexto y se centra en el hecho. No dudó en afirmar que los mejores no tienen por qué jugar de inicio, que a veces es más provechoso sacarlos al final, cuando el resto de los compañeros ya han realizado un trabajo menos vistoso pero necesario y el rival se ha desgastado. Esos fueron sus primeros conflictos con un Sarabia que desde el banquillo no entendía nada, aunque luego se acrecentarían y tirarían por otros derroteros. Hace unos días, antes de conocerse su fichaje por el Sporting, afirmó en la revista Quality Sport que Bielsa no ha ganado nada aún, que Guardiola no sería considerado el mejor del mundo en el Zaragoza, que le gustaba más su selección española que la actual y, ojo al dato, que por echar a Preciado no iba a cambiar nada en el Sporting. Todas esas afirmaciones excepto la última tienen dos cosas en común: 1- Las utilizó para tener razón, como todo aquel que argumenta, por lo que las interpreta como más le conviene. 2- Son verdad desde ya, y eso es innegable por muy absurdas que puedan parecer. Ahora ha de luchar para que la última no sea verdad a final de temporada.Y así, darse el gusto de volverse a contradecir, por una buena causa.

Eso es Clemente, una persona que dice lo que piensa y además dice verdades. Por eso asusta y por eso es el malo de la fábula para casi toda España y gran parte de la prensa.

Eleven intenciones




Es algo increíble, pero desde que empezamos a madurar la idea hasta ahora, nuestro proyecto ha evolucionado de forma vertiginosa. No sabemos si antes estábamos dispersos o es que ahora encontramos el camino. Cada día tenemos más claro por dónde tenemos que ir, qué es lo que nos gustaría conseguir y con quién queremos contar. Ahí va nuestra primera declaración de intenciones, que por supuesto y para darle coherencia arrancamos con nuestro eslogan: Hay equipo. Serán 11 intenciones:

1. Queremos montar una editorial de publicaciones digitales, utilizando la última tecnología conocida, para ser leídas en dispositivos tipo tablets, smartphones, ordenadores y smart tv.
Así que será 100% digital. No descartamos trabajar en algún momento en papel, pero en ese caso será para proyectos puntuales en los que creemos que se tiene que leer en ese formato. El papel nos encanta, aprendimos con él, pero no forma parte de nuestro Plan de Negocio.

2. Lo nuestro es el fútbol. Porque nos apasiona, porque nos entusiasma, porque es lo que siempre hicimos. Porque no sabemos hacer otra cosa. Pero no queremos ser una publicación más de fútbol. Queremos contar las historias con las posibilidades que nos brinda la tecnología digital. Incluso llegaremos de diferentes formas a los usuarios, y ellos mismos interactuarán con nosotros. Queremos poner en contacto a los protagonistas con su público. Ser el vehículo, no el conductor.

3. Que nuestras publicaciones se distribuyan a través de todas las plataformas posibles (iOS, Android, Amazon...). Esto nos permitirá llegar a todo el ‘mundo mundial’ y si se puede más allá. También montaremos un sitio web donde estaremos en contacto con nuestros lectores, para tenerlos informados, recoger sugerencias y donde distribuiremos nuestras publicaciones.

4. Que nuestros productos se diferencien de la competencia por su calidad, diseño y contenido, totalmente adaptadas para dispositivos táctiles, multimedias e interactivos. Subjetivos, únicos y diferentes.

5. Siempre le daremos el máximo protagonismo al autor y/o el creador. Donde el autor/creador tenga más peso que la publicación en sí. Donde el autor/creador se sienta libre para formar parte del proyecto o irse. Donde el autor/creador sea el primer beneficiado económicamente de su venta. No buscaremos intermediarios para los autores ni para nosotros. Negociaremos directamente con las plataformas distribuidoras. Creemos que donde hay muchos ratones hay muchos gatos y algunos son pardos.

6. Queremos trabajar con los mejores profesionales, los que admiramos. También con los nuevos pollos de la cantera que admiraremos, y por supuesto, con todos los que se sientan cómodos con el proyecto. Abriremos nuestras puertas a periodistas, programadores, diseñadores, fotógrafos, ilustradores... de los cinco continentes.

7. Porque nuestras publicaciones cubrirán contenidos de fútbol internacional. En español y en inglés. Haremos ediciones especiales y ediciones periódicas, de ámbito global, para distribuirlo en todos los países.

8. No todo se puede vender y no todo puede ser gratis. Nuestra intención es dar a nuestros lectores contenidos gratuitos y de pago, siempre de excelente calidad. Pero sabemos que realizar un producto de un nivel altísimo tiene altos costes. Para ello abriremos, además de la compra puntual, un canal de suscripción donde sumaremos a esos contenidos de beneficios extras.

9. Tanto el precio por unidad como las suscripciones periódicas costarán lo mismo en todos los países. Y siempre serán de tipo económico. Y buscaremos patrocinios y publicidad para que sean lo más accesibles posible. Creemos que la publicidad en estas plataformas va en franco crecimiento. Y abriremos la imaginación para que nuestro proyecto se adapte a las necesidades de penetración de las empresas. La tecnología lo permite ¿Qué ganamos? Que cuando con publicidad podamos cubrir el costo de mantener la publicación, se distribuirá de manera gratuita. En caso de que no sea así, sólo cobraremos la parte que nos quede y en función de la previsión de ventas. Una vez hayamos cubierto el costo, haremos una edición para distribución gratuita, para todo el mundo.

10. Tenemos un problema que tiene solución: No tenemos dinero. Pero lo conseguiremos convenciendo a quienes crean en el proyecto y en nosotros. Y eso nos ayudará a arrancar.

11. Porque creemos en nuestro proyecto y todo lo que puede generar. Lo bueno es que sabemos cómo va a ser el producto y lo que nos gustaría hacer si tal o cual tecnología se desarrolla más. Lo tenemos dibujado en nuestros sueños. Lo intentaremos, tardemos lo que tardemos. Y si lo conseguimos, lo mejor de todo es que daremos trabajo a mucha gente valiosa.
Y si este proyecto no sale, nos quedamos tranquilos que lo intentamos, sabremos donde estamos ubicados en el mundo, puede pasar... y como diría Hernán Casciari “nos chupará un güevo”, a otra cosa y a montarnos una pizzería con las camisetas de Gabo y las cervezas Rosita.

Gracias por llegar hasta el final.

Hoy Santi casi hizo la gran Pelé... y se me cayó la mandíbula

Bochita. Versión setentero. ¡Qué jugador!


Hoy el día pintaba medio gris en el pueblito donde vivimos y a la mañana salí de casa tiritando de frío influenciado por mi mujer y la televisión que me están metiendo caña con el frente Siberiano que se avecina y dicen que viene mañana con todo.

Tan mentalizados estamos que que con la Prole estamos preparados para armar muñecos de nieve en la playa. Y tenemos la cámara preparada por las dudas.

En verdad es raro que caiga nieve en la costa. Y especialmente donde vivimos en la Costa Daurada. Años atrás nevó en Barcelona y mi experiencia con la nieve más allá del viaje de Egresados a Bariloche (Argentina) fue cuando apenas arribamos con mi familia en 2005.
Ese año nos instalamos en Sitges y una mañana de enero (no me acuerdo cuándo) hacía un frío de cagarse. De golpe silencio total. Ni el canto del pajarito se escuchaba. Y de golpe. Todo blanco... ¡¡¡Nieve!!!

Como les comentaba, el día pintaba gris y pesao, pero la gran sorpresa más allá de las noticias de TV1, la crisis, Marca, Sport y Diario As, fue que por la tarde, cuando llevaba a mi hijo Santi a la escuela, medios apurados cerca de la hora de entrada nos dimos cuenta que ya habían entrado todos los niños a las salitas.

Le digo: -Vamos Santi! ¡a correr que llegamos tarde!

Y el bochita empezó a correr... (Lo llamo Bochita o Bochi porque cuando nació su cabeza era redonda, redondita... como una bocha de billar. Bochita!!! pensé. Como el gran Bochini el de Independiente...)

De golpe y de frente, nos encontramos con una pelota azul y una madre que camina hacia a nosotros que enfila también en sentido hacia la pelota como si quisiera patearle.

¿Qué hizo bochi? Bueno. Soy padre... qué le vamos hacer... comprendan... acá viene la parte de fútbol ficción... pero juro que pasó esto.

Venía la madre (a partir de ahora el contrario) en sentido recto hacia la pelota como para blocarla, y el bocha antes de que ella llegara le hace un toquecito y la tira hacia su izquierda en comba mientras el pica a la derecha...

OMG!!! Casi casi le sale la gran Pelé. Ya sé... me van a decir que era distinto porque como ya saben, en el video Pelé no la toca. Amaga para tocarla y la deja pasar...
 Pero si Bochita me hacía eso, juro que mañana no va a la escuela y lo mandaba, a que lo prueben en Can Barça.

A mi se me cayó la mandíbula, nos miramos con la madre sonriéndonos mientras el enano se perdía abriendo la puerta de la sala gritando Bona Tarda!!!
Bueno yo me reí y me parece que la madre que se iba, no le gustó un carajo el toquecito...

Igual el guacho de mi hijo cuando le digo que lo quiero apuntar a fútbol sala me dice: ¡Nunca! ¡¡¡No me gusta el fútbol!!

Marche un babero para el padre!!! Lo siento de verdad. Los padres somos así.

Mientras tanto les dejo acá el video del grande de Pelé que al final no pudo meter el gol y que sí hizo el Beto Alonso en una jugada igualita. Parece ser que el ‘Mencho Medina Bello hizo la misma jugada también jugando para River.

Lamentablemente el video del Beto Alonso y el de Medina Bello no los encontré, así que si hay por allí algún colaborador de esos que son enfermos del fútbol como nosotros y que pueda aportarlo y nos los pueda pasar se los agradecemos y lo metemos en este post.

Grandes Pelé, Beto y el Mencho. Y por supuesto, grande Bochita!!!


Marketeando un poco


Una de las ventajas que tenemos a nuestro favor,  es que a los dos nos gusta mucho el diseño y de vez en cuando se nos cambian los roles. El catalán de mi socio se cree Milton Glaser y yo me creo Borges. Bueno casi. Rozando. Pero esa es otra historia.
Pero hay algo que tenemos en común y es nuestro amor por las camisetas. A mí me gustan mucho coleccionar camisetas de equipos de primera, segunda, tercera, camisetas raras y todo eso. Pablo Aro Geraldes, un amigazo que escribe como los dioses, es otro enfermo coleccionista de camisetas raras. Una vez cuando trabajábamos en El Gráfico me vendió una de Holanda de la Eurocopa del 2000. Me la vendió porque a él le iba como una carpa de circo y a mí grandote que soy, todavía con mi pancita me va. La tengo guardada entre muchas que un día les voy a mostrar. 
En este blog o en la pizzería.

Pues bien, el otro día delirándonos un poco con el proyecto, el catalán me dice: 

-Oye Gabo ya que tenemos la marca lista ¿qué tal si cuando lanzamos el producto, hacemos unas camisetas muy chulas con el logotipo y las regalamos a los primeros 500 suscriptores de 11Foot digital? 

Yo jodiendo un poco le digo: 

-Vale Neng. Luego en verano nos pavoneamos un poco por la playa de Castefa exhibiendo cultura futbolística y nuestras estrellas michelines. No por las estrellas sino por lo segundo. 
Por eso te propongo que sean negras. El negro adelgaza. No es por el Ipad.

-Fuera de coña Gabo. Pero te digo... a mí me gustan las camisetas esas con algodón muy chulo de calidad y que el estampado sea de recontra nivel. 

Una de las cosas que nos rompen los esquemas y a mí otras cosas más de los regalos de este tipo, es que las encargan (andá a saber dónde) de un algodón cutre que cuando lo metes en la lavadora aparece un mensaje secreto en el visor: ‘Esta camiseta en 5 segundos se autodestruirá’ o bien otro que dice: ¿Te acuerdas cuando eras niño? Pues bien, regálaselo a tu hijo que a tí no te entrará.

Yo francamente cuando recibo estos regalos les doy esta utilidad:  

a) Las uso de pijama en invierno.

b)Trapito de piso que para fregar están muy bien.

La cosa es que en el medio de toda esta historia nos prometimos hacer diseños de camisetas para regalar a los 500 primeros suscriptores de la futura revista digital de fútbol y se las enviaremos a domicilio (sea donde sea). Prometido. Nuestra revista es internacional, así que llegaremos hasta la Conchinchina si es necesario.

Pero como no estamos para tirar manteca al techo, necesitamos de vuestra ayuda.

Pedimos que elijan una entre estos 4 diseños y el más votado será el que vamos a encargar.
El problema estará si empata algun diseño. Pero es que no tenemos guita.

Para ser organizados 
¿Dónde poner el voto? En el botón contacta está nuestra dirección. Ahí nos envían el mensajito con vuestra elección. O si les queda más cómodo vía twitter

Y por supuesto serán de un algodón buenísimo que no se rompa y un estampado de bordado o de goma o de esos buenísimos... como lo hacía mi abuela. Y que duran... mil años. 

Como antes.
Como me gusta a mí.

¿Jugamos?




Messi... el muñeco que no para

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Leo Messi por Luis Gaspardo ©
 Día 3: Dándole vueltas al proyecto ElevenFoot

Yo creo que Messi funciona como el conejito de Duracell... Anda y anda y anda.
Leonel Messi no para de sorprenderme con las cosas que está haciendo en el Barcelona y no voy a agotar en este post todo lo que ya se dijo y se dice de él. Tampoco me voy a regodear diciendo que bueno que es Argentino con el típico ego internacional que nos caracteriza. Bueno. Igual es un placer tenerlo de nuestro lado y verlo con la camiseta argentina no lo voy a negar, aunque mi socio el catalán me diga: -Joder Gabo, Messi es mas nuestro que de ustedes. 

Quizás no le falte razón porque los culés lo han adoptado como su hijo pródigo y realmente se enfadan cuando desde orillas del Río de la Plata lo puteamos porque queremos que tire el córner y encima haga el gol de cabeza.
Y si, querríamos que haga eso y mucho más, porque así de exagerados somos. Pero la verdad pienso que este chico tiene pilas para rato y seguramente llegue a un punto que hasta Pelé va a tener que aplaudirlo y de pie.
Porque es muy joven y ganará Mundiales también.

Tan así de chiquito era. Yo hacía unos meses que había aterrizado en Barcelona para radicarme con mi familia. Tuve la oportunidad de conocerlo personalmente cuando se realizó la producción de Papá Noel para la famosa portada de Diciembre de Don Balón y en ese entonces -estamos hablando del 2005- Messi recién despuntaba y Ronaldinho era O Rey de la batucada y la pizza de Castelldefells (otro más que le gusta la pizza)

Y si... Además de diseñador soy ante todo: fanático.
Mientras estábamos esperándolo para la producción con el entonces editor de Don Balón, Sergi Mas, la editora gráfica Tati Quiñones me usó de Pseudo Muñeco Messi matándome a fotos con el traje de Papá Noel antes de que llegara.
Messi niño vino acompañado de su padre a quien confundí con su hermano porque tenía una cara de pendejo terrible ¿El padre? Se cagó de risa cuando le dije: -vos sos el hermano ¿no? y acto seguido luego de la confusión, nos pusimos a charlar sobre lo que charlan los argentinos cuando están lejos de Argentina: Donde encontrar carne argentina y/o en caso contrario, una carnicería que nos hiciera los cortes de allá.
Sí. Somos unos rompebolas con la carne.

Y Messi ¿que hacía? muy seriecito estaba al principio, pero cuando le tiramos una pelota se puso a hacer jueguito y el pibe re-feliz. Para hacer rápido le hice poner la camiseta de Argentina primero.
Le dije: -Esta primero, la que llevamos pegada en la piel...
luego la del Barça (la de su segunda casa, Sorry socio) y arriba el terrible traje de Papá Noel que la verdad viendo las fotos ahora, era una cutrería total. Pero al dueño de DB le gustaba y la culpa de todo esto la tuvo Maradona que fue el primero que se puso el trajecito PapáNoelio en los ’80. No sé como se animó a ponérselo.
Igual el pibe un capo total. Muy profesional se puso el mameluco rojo y con la gorrita y todo. Eso tiene mérito. Hay que tener huevos para ponerse un gorro encima y que te quede bonito.

Hicimos las fotos de rigor tipo cebolla que se va quitando la ropa para que la producción no se demore mucho y al final lo mejor. Le hicimos firmar camisetas y portadas de revistas.
Cuando le tocó firmar la de Argentina me dice: -¿Esta la firmo para vos Gabriel?
Casi me muero.. le dije que no... que era para sortearla para los lectores. No saben como me arrepentí.
Pero al cabo de un tiempo mis compañeros de redacción que la habían guardado bajo 7 llaves, me la regalaron cuando empezó el Mundial de Alemania... (Por las dudas, la tengo guardada para mi plan P: de pizza)

Messi por Luis Gaspardo ©
Mi gran sueño, si logramos llegar a lectores que disfruten del fútbol, que les guste leer estas pequeñas historias de gente que hace genialidades con la pelota pero también son de carne y hueso y, además de ello, puedan vivir una experiencia digital, es tenerlo de nuevo a Messi en nuestra futura redacción y sacarle fotos para ElevenFoot.com. Prometo que no le pondremos ese cutre traje de Papá Noel. Quizás volveré a hablar con su padre ¿De qué? Obvio de carne y de asado y de dulce de leche, ¿de qué va a ser?

Mientras tanto, como fanático que somos, lo seguimos disfrutando como hizo ayer frente al Málaga, dejando la pelota así de chiquita, como lo representa aquí mi querido amigo Luis Gaspardo con quien trabajamos juntos desde El Gráfico y nos envió para nuestro arranque de la revista estos trabajos que realizó de Messi.
Luis hace unas cosas increíbles con sus mano y seguramente vamos a poder disfrutar de su arte en las futuras ediciones de la revista que esperemos poder lanzar pronto.