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Entrevista Rafa Pons (I Parte):

“Reivindico el derecho a sentir la pasión por el fútbol”


“No soy ninguna autoridad para hablar del amor, pero he hecho una canción sobre el amor a la autoridad”, afirma siempre en referencia a su tema “La mosso”. El cantautor catalán Rafa Pons (a punto de cumplir los 35) nos habla sobre su amor al fútbol en una entrevista (en dos partes) que compagina el cuero del balón con la franqueza del rock. El autor de tres discos, con el cuarto en camino, reflexiona sobre su Barça, su Boca Juniors, su jugador favorito -Pedro Rodríguez- y sobre aspectos como el egocentrismo, tan presentes en el fútbol como en la música. “Soy hijo único y siempre me han hecho reflexionar sobre ello”. Para el artista -quien, por cierto, fue socio del Palamós-, “el proceso de grabación de un disco es casi neurótico, como un Gran Hermano”, así que le hemos pillado relajado, antes de que llegue esa época y se meta en un estudio con su banda, que ya hace muchas temporadas que juega como un bloque.


Por Marcos Moreno Teruel
Fotos: Cristina Perea

 

–Hace poco has conseguido llevar a muchísima gente al Palau de la Música. Eso para ti y para tu banda debe de ser como jugar en el Camp Nou... 

–Claro, piensa que para nosotros eso era el Madison Square Garden. Para otra gente, acostumbrada a estadios, tocar en el Palau es tocar en distancias cortas, pero para nosotros, por aforo y prestigio, es el sitio más grande. Había quien se confundía y me decía: “¡Hostia, de puta madre! ¡Tocas en el Palau Sant Jordi!”. Y yo tenía que decir: “¡No, no! En el Palau de la Música”... Era un enorme reto tanto por aforo como por el tipo de producción, que es muy cara y muy complicada de hacer. La mayor dificultad estaba en comunicar,  ya que si no hubiese venido la gente suficiente, hubiésemos tenido un problema.

–Arriesgasteis y habríais perdido de no haber llenado...

–Sí, era una producción que hacíamos nosotros solos y, por prestigio, el lugar tiene mucho más coste que cualquier otra sala. Estamos muy contentos.

–Un niño se monta su película de pequeño, escuchando a Bruce Springsteen, y dice: “Un día quiero tocar, delante de mucha gente y en un marco incomparable, Born in the USA”. Y con un par...

–Siempre ha habido un grupo de gente, fan de Springsteen, que también se ha acercado a mi música y me ha preguntado si iba a hacer alguna versión. A mí me daba mucho pudor, pero pensando en hacer algo diferente para el Palau me dije: “Coño, la de veces que en mi vida había escuchado Born in the USA imaginando que la tocaría en algún lugar brutal”. Y bueno... en principio esto sigue para adelante (ríe) pero, hasta el momento, puede ser que no haya nunca más un lugar así. Pensé que era la ocasión para hacerlo. Yo creo que la gente, cuando empezó a sonar, se quedó parada (ríe). Y encima, fue en los bises.

–Y con una presentación emotiva.

–Sí, se la dediqué a mi yo de 13 años.

–Quedó bien, ¿no crees?

–Sí, aunque creo que había quedado algo mejor en los ensayos. Pero es normal, con la tensión del momento... Si la hiciésemos alguna vez más, calculo que quedaría mejor. Además, es muy complicada y la voz de Springsteen en esa canción es muy particular y claro, no es lo mismo ¡por mucha intención que uno le ponga!

–Todo el mundo debería llevar a cabo este tipo de sueños, los que ha tenido su yo de 13 años...

–Hombre. Me quedaba eso y marcar un gol en una final, pero eso va a ser más complicado. Debe de ser una sensación incomparable. Que la gente cante tus canciones ya lo es, pero meter en una final tiene que ser impresionante, aunque eso ya no creo que me pase (bromea resignado).


–Podría decirse que ahora has celebrado el éxito del Palau en Buenos Aires, ciudad a la que le has dedicado una canción. ¿Cómo surge la posibilidad de ir?

–Fui hace tres años con Marwan, un cantautor y amigo de Madrid. Me ofreció la oportunidad de acompañarle en esa gira. A partir de ahí, conocí a muchísima gente e ir volviendo ha sido una constante. Pero es más complicado desarrollarse en Argentina como lo estamos haciendo en España, es decir de boca en boca e insistiendo y tocando en sitios poquito a poquito.



 


–Puedes estar un mes, como recientemente...

–Exacto, porque más no sería rentable... Cada vez se conoce a más gente allí y quiero intentar desarrollar el tema, pero hay que ver cómo se puede hacer. Allí parece algo muy difícil, pero aquí parecía imposible, así que hay que ver si existe la posibilidad. Lo ideal sería poder ir cuatro veces al año y hacer alguna gira. Igualmente, está pasando y cuando toco en Buenos Aires siempre viene gente, canta las canciones y mola mucho, pero vas una vez al año, o una vez cada año y medio, a causa de la distancia. Es más complicado.
 


–Entonces, este mayo también has tenido buena respuesta.

–Muy buena. Veo que en Argentina hay un gusto por la palabra que quizás es mayor que aquí. Aquí también hay gente aficionada y que valora los textos pero allí, en la primera escucha ya valoran mucho lo que explica el tema. Un argentino, para convencer a un amigo de que vaya a un primer concierto, le pondría su canción favorita. Creo que en general, nosotros pillamos a los amigos con una más graciosa o más fácil y luego, si se fanatizan, ya les van gustando las demás.

–Explica, a los lectores que no han tenido el gusto de ir a Argentina, cómo se vive allí el fútbol.

–Es acojonante. A ver, hay un tema serio con el que no se puede bromear, que es todo el tema de la violencia en el fútbol y la violencia casi organizada de las barras, etc. Dicho esto, como aficionado al fútbol, es acojonante ver como todo el estadio se pone a cantar y animar. Las aficiones rivales van a los campos y hay un intercambio entre cánticos de aficiones brutal. A nivel musical, lo que es impresionante es que aquí, en Europa, hay tres o cuatro canciones y la gente canta eso y ya está. Allí, cada equipo tiene sus propias canciones y sus propias adaptaciones de letras. Cantan temas de minuto y medio, de gente como por ejemplo Andrés Calamaro. El campo es una fiesta. Muchas veces me comentan, algunos que han venido al Camp Nou, que aquí la gente estaba como en la ópera. Tienen una pasión brutal que se nota incluso en que haya más niños jugando al fútbol en la calle, diría yo.

–Algunos de esos niños son después los grandes jugadores que conocemos.

–Sí. Otra cosa es la calidad de la liga argentina en este momento, que deja mucho que desear. El nivel futbolístico es muy bajo. El nivel competitivo no, y el nivel del futbolista argentino tampoco, porque sigue siendo buenísimo y Argentina sigue teniendo una de las mejores selecciones del mundo, pero el de la liga argentina, hoy, está muy justo.

–¿Tienes algún equipo predilecto en dicha liga?

–Sí. Soy bostero. De Boca Juniors. También tengo que decir que estuve en la cancha de River Plate disimulando y aplaudiendo a River, ¡no soy tan valiente (risas)! Tengo amigos de River, pero por una cuestión de mi familia política de allá, soy absolutamente bostero.

–¿Qué músicos españoles gustan allí, además de indiscutibles como Sabina?

–Lo primero es saber que Sabina, Serrat e Ismael Serrano son dioses. Más que en España, incluso. Sabina y Serrat se hacen la cancha de Boca. O tocan veinte días en Luna Park, donde entran unas 8.000 personas. Es devoción. Pero en general, gusta mucho lo español. Evidentemente no ha llegado todo, pero gustan muchos artistas además de ellos.

–¿Y tú a quién has descubierto que no conocieras antes de ir?

–Creo que lo español llega más a Argentina que a la inversa. Si aquí hemos conocido algo de su rock en los últimos años, es porque todos hemos hecho amigos argentinos que nos lo han enseñado y no tanto por lo que ha sonado. Pero hay un mundo de bandas, 'Divididos', Charly García, mil cosas que se conocen como referente pero que quizá en España no han sonado. Que yo haya descubierto allá... hay una banda que se llama 'Las pastillas del abuelo' y está pegándola mucho, y por ejemplo aquí no he oído que suene. Están muy bien. También el cantautor Lisandro Aristimuño, aunque este sí que ha saltado a España. Y me gusta mucho Kevin Johansen, que por cierto tocará en Barcelona (por el 20 de abril), pero a él sí que le conocí aquí.

–Volvamos a la pelota de cuero. ¿Qué te empuja a meter en una canción a un futolista brasileño que dice ser del Barça desde que era muy pequeño?

–¡Que rimaba, ja, ja! No... Esto es un estándar del fútbol. Todos los fichajes son del Barça o del Madrid desde que eran pequeños, o ficha un jugador el Atlético y lo mismo...

–O incluso con equipos más pequeños.

–¡Sí! Dicen: “Siempre he tenido simpatía por el Getafe”. Yo soy muy futbolero y eso es lo que me empuja a escribirlo. Me gustó una frase de Arrigo Sacchi que me dijo mi amigo Julián, de la sala 'Libertad 8': “El fútbol es la cosa más importante de las cosas no importantes de la vida”. Es una pasión. Tengo amigos en el mundo de la música y del arte en general que se quejan del daño o la competencia que nos hace el fútbol y es verdad. Al final, siempre intentas cuadrar bien tu calendario, pero es muy difícil porque la Liga no hace público con suficiente antelación el horario de las jornadas.

–¿Por eso, hace unos años, cuando tocabas los miércoles en el 'Bar Pastís' y el Barça jugaba la 'Champions', retrasabas la hora del concierto.

En los principios, cuando se tocaba mucho entre semana, te pasaba esto. Y hace muchos años nos coincidió un Barça-Madrid en la sala 'Zacarias'. Retrasamos el concierto hasta las 23:30h. y vino muchísima gente. Así encontramos que era mucho mejor hacer los conciertos sobre esa hora. Da tiempo a trabajar, cenar, ver el fútboly vas al concierto en el rato en que te tomarías una copa... Pero no es esa franja la que te suelen dejar. También es cierto que ganó el Barça. Si no, quizás no habría venido tanto público...

–Así que sientes debilidad por la competencia.

–Sé que la pasión en sí misma es algo muy absurdo, pero reivindico el derecho a sentirla. Para mí ha sido un gran elemento para sociabilizar. En todos los taxis de Argentina o de donde sea he hablado de fútbol, también en Chile. En cualquier lugar de España, en todos los bares, se habla de Barça, de Madrid... Me encanta. De una manera no racional, pero me ha venido muy bien.

–Hay quien lo considera frivolizar en una época dura. Aunque todo el mundo tiene sus aficiones...

–Claro. La verdad es que si no te gusta el fútbol es una putada. Los amigos a quienes no les gusta me dicen que una cosa es el fútbol en sí mismo, el partido, y otra cosa es todo lo que le rodea. Es verdad que cada día ves el telediario y hay media hora para hablar de lo que opinan Messi y Cristiano Ronaldo sobre lo que sea. Yo he de reconocer que me encanta el fútbol y me encanta el entorno. Me quedo distraído viendo jugar a diez o veinte chavalines en una plaza pero también me lo paso de puta madre leyendo el Sport o el Marca. Paro el cerebro, no pienso en nada más y me encanta.



////////// Si quieres saber lo que piensa Rafa Pons sobre la Champions League de este año o los detalles sobre los proyectos que tiene en mente, no te pierdas la segunda parte. //////////

El tercer tiempo, ¿el principio de una nueva reforma?

Foto: Alejandro del Bosco

En la jornada 28 de la Liga BBVA, la última antes de los partidos internacionales, el duelo entre el Málaga y el Espanyol contó con una novedosa iniciativa en el mundo del fútbol que podría ser un punto de partida para una nueva evolución del deporte rey.



Eran aproximadamente las dos de la tarde cuando Carlos del Cerro Grande pitaba el final del partido entre el Málaga y el Espanyol, que concluía con un 0-2 en el marcador. El equipo dirigido por Manuel Pellegrini, todavía eufórico por la clasificación para los cuartos de final de la Champions League, cortaba su racha de cuatro partidos sin perder en casa, mientras que los de Javier Aguirre volvían a sumar de a tres luego de tres jornadas, gracias a los goles de Diego Colotto y Sergio García. Sin embargo, lo que queremos destacar de este partido no es ninguno de estos aspectos, sino lo que sucedió posteriormente: la celebración de un tercer tiempo.

Posiblemente muchos se preguntarán qué es el tercer tiempo… Pues bien, el tercer tiempo forma parte de una tradición en el mundo del rugby, y consiste en compartir una comida con los contrincantes tras haber disputado los dos tiempos de juego. De este modo, el tercer tiempo sirve para confraternizar con los rivales y demostrar que lo que pasa en el campo se queda en el campo. Algo aún más meritorio en el rugby al tratarse de un deporte de un gran contacto físico. Con esta iniciativa –que habrá que esperar para saber si se sigue llevando a cabo–, el fútbol y el rugby vuelven a estrechar ligeramente sus lazos. No hay que olvidar que el origen de ambos deportes es el mismo…

Corría el año 1823 cuando William Webb Ellis, un estudiante de la localidad inglesa de Rugby, decidió en medio de un partido de fútbol coger el balón con las manos y echar a correr hasta la portería contraria. En aquel entonces, la única manera de avanzar era mediante el dribbling, ya que los pases solo podían darse de forma lateral o hacia atrás. El juego parecía necesitar una reforma para ser salvado, y con la variante llevada a cabo por el propio Webb Ellis nació el rugby, mientras que el fútbol decidió reformar el sistema de offside, creando las Reglas de Cambridge en 1848, unificando, de este modo, las distintas modalidades que se practicaban en las diferentes localidades del país. Si ya en el siglo XIX fue necesario realizar algunos cambios para que evolucionara este deporte que tanto nos apasiona, por qué no tomar algunos aspectos del rugby e incluirlos en el fútbol, tomando como punto de partida el tercer tiempo. Y que conste que no estoy hablando de cuestiones estrictamente del reglamento.

El caso más claro es quizás el trato a los árbitros. A principios del año pasado, el galés Nigel Owens, uno de los mejores árbitros de rugby del mundo –y que en 2007 se declaró abiertamente homosexual– protagonizó una de las historias del año al recriminarle a un jugador del Benetton Treviso –en presencia de su capitán– su conducta de la siguiente manera: “Yo soy el árbitro en este campo, no tú. Cumple con tu trabajo y yo cumpliré con el mío. Si te oigo gritar por cualquier cosa otra vez, te voy a penalizar. Esto no es fútbol. ¿Queda claro? Volved y seguid con el juego”. No estaría de más que los jugadores de fútbol se dedicaran pura y exclusivamente a jugar. En el rugby la figura del árbitro es totalmente respetada y solo puede hablar con él el capitán del equipo. De este modo, los árbitros reciben mucha menos presión y pueden hacer mejor su labor, algo que cada vez parece más difícil de alcanzar en el fútbol, ya que cualquier jugador puede dirigirse al colegiado –y de cualquier manera–, influenciando en muchas ocasiones sus decisiones. El trabajo de los colegiados es muy complicado, eso nadie lo discute, pero por eso mismo no está de más ayudarse de las nuevas tecnologías. En rugby, a menudo es complejo apreciar si un jugador ha conseguido un ensayo o no, por ello existe la figura de un cuarto árbitro –además de los dos asistentes de banda–, el juez de televisión, que mediante la visualización de las grabaciones disipa las dudas del principal en este tipo de acciones. Ya es hora de que en el fútbol se tomen medidas de este estilo. Al menos parece ser que finalmente las pelotas llevarán un chip que permitirá determinar si el balón entra o no en su totalidad en los denominados “goles fantasmas”.

Y si hay algo de lo que ya se abusa en el fútbol es de fingir lesiones para cortar los contraataques rivales. Prácticamente se puede decir que forma parte de una estrategia. Cuántas veces se ha visto que el árbitro pare el partido para que atiendan a un jugador que a los treinta segundos ya se encuentra como nuevo, o que se le exija a un equipo que lance el balón fuera para que atiendan a un compañero que se encuentra tirado en el césped y que acaba de la misma manera –con el jugador ingresando al campo inmediatamente–… ¿Tan difícil es dejar entrar a las asistencias médicas mientras rueda el cuero? Les aseguro que en rugby hay muchas más lesiones que en fútbol durante un partido y el árbitro solo para el encuentro si resulta ser realmente grave. Y después de todo esto pienso… ¿Por qué no volver a mediados del siglo XIX, a Cambridge, y replantearnos algunos de los aspectos que pueden hoy en día degradar a este deporte? ¿Por qué no trasladarnos a aquella época en la que, paradójicamente, no había prejuicios a la hora de progresar? ¿Por qué no debatir de estos asuntos en un próximo tercer tiempo…?



Por Eloy Valentinis Ramos
Fotos: Alejandro del Bosco
 
Foto: Alejandro del Bosco
 

Entrevista Jacinto Elá (I Parte)

“¿Si los jugadores cambian de equipo,
  cómo no vas a cambiar tú?”




Jacinto Elá (30 años) es conocido mediáticamente como un chico cuya carrera se frustró cuando mejor aspecto tenía.

En Elevenfoot, además de su particular visión de un fútbol que considera sobredimensionado, hemos conocido las inquietudes de un exfutbolista que habla sin tapujos ni restricciones.

Desde la relajación moral que le da ser velador en un colegio del barrio del Raval y ayudar a chavales de toda condición, Jacinto se permite llevar a cabo una pasión: diseñar ropa en Malabona (faceta en la cual ha sido autodidacta).

Además, en esta entrevista en dos partes, hemos charlado sobre el fair play, las malas artes en el fútbol, sus gustos literarios y sus estrellas negras. Se considera un utópico que apuesta por una sociedad menos separada, que no sólo se una ante las cosas grandes, sino también para prestarse la sal. En la vida como en el fútbol, opina que “tan importante es ayudar como no molestar” e intenta que todo aquel que se encuentre con él “no se vaya peor de lo que vino”.

Una entrevista con el mensaje del hip-hop que tanto le gusta. Como él mismo dice: “Prueba no pensar. A ver si puedes. Si lo consigues, eres un fenómeno”.



 
Por Marcos Moreno Teruel 
@MorenoTeruel


–Persona, monitor, diseñador y futbolista. ¿En este orden?

–Bueno, yo ya no soy futbolista. Yo creo que dejé de ser futbolista cuando me empecé a aburrir con 24 años más o menos. Me refiero a cuando veía que no iba a conseguir ser profesional o llegar al nivel que esperaba. Se convirtió en un trabajo normal y yo tengo mucha pasión por el fútbol como para tenerlo como un trabajo normal.

–¿Sigues jugando o practicando deporte?

–Sí, los sábados sigo jugando en ligas de empresa porque al que le gusta jugar, tiene que hacerlo.

–Si son de un nivel medio bajo deben quedarse asombrados contigo.

–No, nos equiparamos. Esto funciona así. Cuando mejor juegas es cuando juegas en equipos buenos. Si estás en equipo de un nivel más bajo cuesta mucho más ser mejor jugador.

–¿Y no te luces de vez en cuándo?

–No. Siempre he jugado para divertirme y no me gusta humillar al contrario, juego con respeto y mi idea ha sido siempre ganar con elegancia. No siempre tengo la ocasión, pero a veces noto que hay cierta diferencia a mi favor y no lo hago.

–¿Es posible que te vea más risueño ahora que cuando te dedicabas al fútbol?

–He sido risueño siempre, pero dentro del campo he tenido esa especie de mala leche que realmente no iba con mi carácter. Era como jugar con una bipolaridad que a mí no me llenaba.

–Por eso escribiste en un artículo que los valores que tienes fuera del campo te resultan “imposibles de mantener” dentro de él.

–Claro. Hemos aprendido a jugar creando un personaje dentro del campo y otro fuera. Yo siempre he sido una persona tranquila y dentro del campo me transformo, aunque no del rollo 'mala fe', pero llega un punto en que te sientes agredido y tienes que ponerte fuerte ante insultos y patadas fuera de la relación con el balón, y de alguna manera lo sacas. Cuando me cansé de ese personaje dije que no quería jugar más. Me retiré antes de acabar dándole un puñetazo a alguno, porque no quería, por ejemplo, que mi hermana pequeña me viera haciendo eso y me daría vergüenza que mi novia pensase que yo soy así.

–También te recuerdo llegando al campo con los cascos puestos y cara de pocos amigos.

–Siempre me ha gustado escuchar música antes del partido para concentrarme. Es básica. Y en los desplazamientos me pasaba todo el camino leyendo en el autocar hasta la media hora antes de llegar, cuando me ponía música. Es fundamental para entrar y cuando hacía un buen calentamiento sabía que acabaría satisfecho con mi partido, aunque lo empezase mal. Cuando en la previa no me enchufaba decía: “Vaya calentamiento... Hoy me va a costar”.

–En categorias inferiores jugabas con la selección española. ¿La ecuatoguineana absoluta fue una cuestión de pragmatismo o sentimiento?

–Estaba claro que yo ya no iba a volver a la española y quería aportar algo al fútbol guineano. No aporté ni mucho menos tanto como yo quería, pero las condiciones de la selección me parecieron raras cuando vi a tantos jugadores brasileños, nigerianos, etc., nacionalizados para obtener una selección competitiva. A mí eso me parecía un club y me desencanté. Me encontré muy bien pero no era el romanticismo que esperaba.

–Has tenido una carrera atípica: Inglaterra, Escocia, una lesión grave, una retirada pronta..

–La gente me dice que he tenido mala suerte pero yo creo que pocos futbolistas han tenido tanta suerte. He conocido países, he aprendido idiomas, en algunas fases he ganado dinero (sin llegar a ser millonario) y lo normal en el fútbol es no llegar. Lo practican miles para 500 que jueguen en Primera. No todos los buenos llegan arriba, ni los vemos en la tele. Cuando empiezas, el 'no llegar' ya lo tienes, sólo queda cambiar a mejor, aunque cuando has estado tan cerca, duele. Pero te vas mentalizando y a mí en casa me han mantenido con los pies en el suelo.
 

–Así cuesta menos adaptarse...
 

–…a la vida normal. En casa no me han tratado nunca como una estrella. Me han preguntado qué tal pero nunca me han dicho “Qué buen partido has hecho” ni “Tienes que mejorar esto”. En mi casa no se me exigía nada y todos son trabajadores, igual que mis amigos, por eso yo sabía lo difícil que es ganar dinero, sea cuanto sea.
Elá con 19 años. Presentación Southampton.

–¿Qué tipo de jugador eras?

–Rápido, habilidoso y agresivo. En banda derecha, pero mis características físicas me permitían recorrer todo el campo. Bastante buen centro y sobre todo muy incisivo, como omnipresente. Siempre he tenido mucho empuje y he querido contagiar a los compañeros. No sé jugar en silencio sin animar a los demás. Nunca he sido el mejor en un equipo en el que haya estado, aunque tuviera cosas muy buenas, pero lo parecía porque contagiaba mucho.

–La experiencia de Inglaterra es agridulce para ti.

–¿Sabes cuando tiras una bola de papel a la papelera desde seis metros y nadie te está mirando? Así me sentía yo en aquellos entrenos. Llegó un entrenador, Gordon Strachan (seleccionador actual de Escocia), que me ninguneó porque en su día me quiso para el Coventry y yo renové con el Espanyol. Yo estaba a un nivel increíble, de verdad, increíble, pero nadie lo veía. Había aprendido a tirar desde fuera del área, había mejorado una barbaridad el centro, también el regate, la potencía física, la técnica y el control... Él, que incluso me había regalado la camiseta del Coventry, hizo como si no me conociera.

–Y quisiste irte.

En el mercado de invierno del primer año escribí una carta al presidente diciéndole que me quería ir cedido sí o sí, que me daba igual el dinero. No se la llegué a entregar porque todavía no tenía un buen inglés. En el segundo año me fui cedido al Hércules porque no quería estar un año con ese hombre. También fui impaciente, porque me veía desperdiciado jugando cada martes o miércoles con el 'reserve team', donde me enfrentaba con buenos equipos reserva pero no figuraba en ninguna parte y fuera de Inglaterra era como si no existiera. Creo que fue una decisión malísima por la situación del Hércules y que tenía que haberme quedado el segundo año en Southampton para demostrarle que podía. Que podía aguantar ese menosprecio y que a la fuerza me tendría que poner porque la gente me pedía. Pero necesitaba demostrar mi nivel en alguna parte.



Foto del último día en el Southapmton

–Esta me gusta... Dijiste en una entrevista que Piterman, con quien coincidiste en el Alavés, es un genio. ¿Por qué?

–Porque hace lo que le da la gana y consigue que sientas una especie de síndrome de Estocolmo con él. Tiene un talento especial. Te tiene ahí, como secuestrado, y hace que le cojas cierto cariño. Hay cosas que no me gustan de él, como que en el Alavés nos tuvo cuatro meses sin cobrar, pero ya estaba acostumbrado a que en España se cobra mal y tarde. Lo que pasa es que cuando se ensañan tanto con alguien, aunque haya motivos, tiendo a pensar... ¿Por qué? ¿Por qué tantísimo? Y la prensa de Vitoria lo hacía por cualquier cosa. Me alineo con el que está avasallado. El linchamiento general era muy sospechoso. Además subió el equipo a Primera.

–Eres muy crítico con todo y el fútbol, como hemos visto, no se escapa de eso. ¿Reniegas de la maquinaria?

–Más que renegar, me parece una pantomima. Cuando se le da tal importancia a algo que no tiene tanta y el aficionado, lo siento por todos, se siente tan importante... Aunque dentro del fútbol lo es, pero no se le tiene en cuenta para nada y en España menos. Como se ha establecido esto de que un aficionado tenga que servir a un equipo a vida o muerte, sí o sí, el fútbol se sostiene sobre eso.

–Por eso, de broma, te llaman chaquetero.

–Eso es. Y soy, entre comillas y modestia aparte, el más inteligente de los aficionados. Aplaudo al que me gusta. ¿Por qué aplaudir a un equipo que no me gusta? Si Denzel Washington hace una película mala diré: “¡Vaya truño de película!”. Estos es un espectáculo y, a muerte, si tienes que elegir, sólo puedes ir con tu familia, tus amigos... y aún así tampoco. Hay gente más fiel a su equipo que a su novia y no se lo replantean. “Es que hay que estar a las buenas y a las malas”. ¿Pero qué me estás contando? ¿Si los jugadores cambian de equipo, cómo no vas a cambiar tú? Si a ti ni te pagan. Dicen: “No, es que hay que apoyar e ir a los campos, porque están vacíos”. Y los jugadores dicen: “No, no, el que venga a silbar que no venga”. ¿Sólo hay que aplaudirte? Pues vaya fenómeno que estás hecho. ¡Ni que fuera tu abuela, yo! Ja, ja. Y la gente se lo cree.

–Pero en general eres 'perico'...

–No. Soy simpatizante del Espanyol pero no te podría decir ni su once titular. Y cada vez veo menos partidos de fútbol. Veo el Barça porque juega increíble. Además, no tengo tele. Pero con el Barça... a veces les exijo tanto a esos jugadorazos que me quedo insatisfecho. Pero otras veces (dice entre risas) piensas... “Estos juegan a otro deporte, mejor no jugar a fútbol porque para acercarte a lo que hacen estos...” Pero baso mi opinión en lo poquito que veo, porque de repente veo al Rayo Vallecano y pienso: “Madre mía, cómo juegan”. Que les salga o no es una cosa, pero todo lo que son movimientos, circulación del balón y conceptos, son buenísimos. Se ve un equipo trabajado, porque tampoco tienen jugadores increíbles.

–Y si los tienen, se los llevarán.

–Exacto. Y también veo el Madrid para ver si pierde. Como no soy del Madrid y veo que juegan a machacar y no me... Ellos ganan, pero ¿qué gana el que está mirando?

–Hay un tópico: “Todas las opciones son igual de válidas”.

–Sí, totalmente. Porque todos no pueden jugar como el Barça. Pero a mí lo que no me gusta es que intenten estafar. Explicaré qué quiero decir con estafar: limitarse a empezar a jugar en la línea de tres cuartos, tirar un balonazo y a partir de ahí, el rechace. Para eso, ves la Segunda B. Son formas de entender el fútbol, pero lo que a mí me molesta es que se justifiquen diciendo que han ganado. Al menos que intenten mostrar algo más, para que la gente vaya al campo. Hace tiempo fui a ver un partido del Mallorca contra otro equipo de media tabla y pensé: “¡Vaya ruina! ¡Y esto es Primera División!”. Normal que la gente no vaya cada sábado, porque el fútbol es un espectáculo.





–¿Por qué están mal vistos los deportistas que tienen ideales para mejorar el país o la sociedad, y tan bien vistos los que se llevan el dinero fuera de España?

–Porque a la gente no le gusta pensar o preguntarse cosas. Entonces simpatizan más con el que no opina que con el que opina. Pensamos que cuando alguien tiene una opinión diferente a la nuestra es diferente a nosotros, o un enemigo. Y no. A mí me encanta que me lleven la contraria y hablar con quien piensa de otra manera, si me respeta. Luego se quejarán de que los futbolistas siempre dicen lo mismo. Caparrós decía en Panenka que los futbolistas se tienen que preparar la rueda de prensa. Y en cierto modo, sí. Si no vas a decir nada, no hables.

–Puyol comentó que dice cosas típicas para que no se hable de sus ruedas de prensa.

–Para no crear polémica está bien, pero hablar por uno mismo no significa crear polémica. Es una paradoja hablar para que nadie comente lo que has dicho.
Hay algunos futbolistas como Kanouté o George Weah que son diferentes. Los africanos suelen hablar de otra manera, quizás porque han crecido en un entorno donde las cosas no son tan fáciles y sienten la necesidad de hablar en nombre de la gente que les sigue. Pau Casals, de quien habría que hablar más, aparte de ponerle calles, decía que se debía al mundo como artista y un artista no puede pasar por el mundo sólo haciendo su arte. Uno tiene que expresar su opinión en nombre de lo que él considere el bien, en favor de la gente que no tiene voz. Porque si las personas no tuvieran detrás a sus seguidores, no serían ricas ni tendrían tantos privilegios. Así funciona la publicidad y todo en general. Si no, mira el Pistorius este... 'el Pistolas'. Este para mí era una leyenda y ahora...

–¿Cómo está el precio del humo, “en alza”?

–Gusta mucho esa maldita frase de “Enciendo la tele y veo esto para no pensar”. ¿Qué problema hay con pensar? ¿Quién te ha dicho que pensar sea malo? Las portadas de la prensa deportiva te permiten pensar en tonterías. Y Deportes Cuatro también, con sus vídeos editados con Windows Movie Maker.  Prefieres alterarte con cosas intranscendentes. Y los que hemos estado en el fútbol o lo vemos de otra manera sabemos que todo eso son minucias. Que si las botas nuevas, que si se reúnen los capitanes para comer...

–Sólo faltaba que ayunaran.

–¡Claro! “Comida de hermandad”... ¡Tío, si en tu empresa también hay de eso! En España se llena un diario entero. En Inglaterra no puedes meter tanto sólo de fútbol. No hay tantas noticias. Yo espero que el futuro sean estas revistas semanales o mensuales. Lo que me dice un periódico ya lo sé por la radio, la tele o internet.


Acerca de Jacinto Elá
Jacinto Elá (30 años) es un ex futbolista nacido en Añisok, Guinea Ecuatorial. De muy pequeño, sus padres se trasladaron a Fuerteventura (Canarias) y antes de los 10 años llegó a Sants (Barcelona), donde ha vivido siempre, exceptuando el tiempo de su periplo por el Reino Unido. Su gran proyección cuando estaba en las categorías inferiores del Espanyol (1996-2001) le permitió fichar por un equipo de la Premier League inglesa (Southampton, 2001-2002 y 2003-2004), donde cayó en manos de un entrenador un tanto rencoroso, de ahí que quisiera marchar cedido a toda costa, renunciando a la mitad de su sueldo. Su andadura por los clubes españoles tampoco fue satisfactoria ni como cedido, ni después de abandonar su último club en las islas británicas, el Dundee United (2005-2006). Llegó una grave lesión (rotura de ligamentos cruzados) y los problemas económicos casi inherentes al fútbol español le impedían cobrar con normalidad en casi cualquier club. Elá siguió jugando en algunos clubs modestos hasta que se cansó de “la bipolaridad del fútbol”.


Fotos: Marcos Moreno Teruel y Archivo de Jacinto Elá 

36 horas ininterrumpidas del fútbol

 Por Claudio Martínez
Periodista argentino. 
Vive en El Salvador. 
Director de Revistas 
y Suplementos de El Diario de Hoy. 
Ex El Gráfico (ARG). 
Ex Los Provocadores.
@martinezchino 



¿Cuánto tiempo se puede pasar viendo fútbol? Muchas, más de lo que podemos imaginarnos. Pues, lo que sigue aquí abajo es una especie de bitácora sobre mi experiencia de pasar 36 horas seguidas viendo fútbol, una nota que propuse para El Diario de Hoy de El Salvador,  país donde vivo desde hace casi 10 años y donde, a diferencia de casi todo el mundo, el fútbol extranjero se ha fagocitado por completo al fútbol nacional. 
Pasar tanto tiempo sin dormir y viendo partidos por TV no es ningún sacrificio. De hecho, en menor medida es lo que hago cada fin de semana cuando me levanto muy temprano para ver fútbol inglés y termino, ya entrada la noche, con la liga mexicana. Sólo que ahora lo llevamos un poquito al extremo para poder demostrar -para lamento de muchos- que fútbol hay a toda hora y en los cinco continentes. Pase lo que pase, siempre, en algún lugar del mundo, hay un juego de fútbol profesional disputándose.
En fin, empecé el sábado 28 de enero a las 6 de la mañana y terminé el domingo 29 a las 6 de la tarde. En realidad fueron 39 horas, porque al final, una vez cumplido el tiempo límite, me quedé a ver el Boca-River, que finalizó a las 9 PM de anoche. Aquí les cuento la experiencia, que incluyó como fieles compañeros una pantalla de TV, una computadora y un ipad...

Messi... el muñeco que no para

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Leo Messi por Luis Gaspardo ©
 Día 3: Dándole vueltas al proyecto ElevenFoot

Yo creo que Messi funciona como el conejito de Duracell... Anda y anda y anda.
Leonel Messi no para de sorprenderme con las cosas que está haciendo en el Barcelona y no voy a agotar en este post todo lo que ya se dijo y se dice de él. Tampoco me voy a regodear diciendo que bueno que es Argentino con el típico ego internacional que nos caracteriza. Bueno. Igual es un placer tenerlo de nuestro lado y verlo con la camiseta argentina no lo voy a negar, aunque mi socio el catalán me diga: -Joder Gabo, Messi es mas nuestro que de ustedes. 

Quizás no le falte razón porque los culés lo han adoptado como su hijo pródigo y realmente se enfadan cuando desde orillas del Río de la Plata lo puteamos porque queremos que tire el córner y encima haga el gol de cabeza.
Y si, querríamos que haga eso y mucho más, porque así de exagerados somos. Pero la verdad pienso que este chico tiene pilas para rato y seguramente llegue a un punto que hasta Pelé va a tener que aplaudirlo y de pie.
Porque es muy joven y ganará Mundiales también.

Tan así de chiquito era. Yo hacía unos meses que había aterrizado en Barcelona para radicarme con mi familia. Tuve la oportunidad de conocerlo personalmente cuando se realizó la producción de Papá Noel para la famosa portada de Diciembre de Don Balón y en ese entonces -estamos hablando del 2005- Messi recién despuntaba y Ronaldinho era O Rey de la batucada y la pizza de Castelldefells (otro más que le gusta la pizza)

Y si... Además de diseñador soy ante todo: fanático.
Mientras estábamos esperándolo para la producción con el entonces editor de Don Balón, Sergi Mas, la editora gráfica Tati Quiñones me usó de Pseudo Muñeco Messi matándome a fotos con el traje de Papá Noel antes de que llegara.
Messi niño vino acompañado de su padre a quien confundí con su hermano porque tenía una cara de pendejo terrible ¿El padre? Se cagó de risa cuando le dije: -vos sos el hermano ¿no? y acto seguido luego de la confusión, nos pusimos a charlar sobre lo que charlan los argentinos cuando están lejos de Argentina: Donde encontrar carne argentina y/o en caso contrario, una carnicería que nos hiciera los cortes de allá.
Sí. Somos unos rompebolas con la carne.

Y Messi ¿que hacía? muy seriecito estaba al principio, pero cuando le tiramos una pelota se puso a hacer jueguito y el pibe re-feliz. Para hacer rápido le hice poner la camiseta de Argentina primero.
Le dije: -Esta primero, la que llevamos pegada en la piel...
luego la del Barça (la de su segunda casa, Sorry socio) y arriba el terrible traje de Papá Noel que la verdad viendo las fotos ahora, era una cutrería total. Pero al dueño de DB le gustaba y la culpa de todo esto la tuvo Maradona que fue el primero que se puso el trajecito PapáNoelio en los ’80. No sé como se animó a ponérselo.
Igual el pibe un capo total. Muy profesional se puso el mameluco rojo y con la gorrita y todo. Eso tiene mérito. Hay que tener huevos para ponerse un gorro encima y que te quede bonito.

Hicimos las fotos de rigor tipo cebolla que se va quitando la ropa para que la producción no se demore mucho y al final lo mejor. Le hicimos firmar camisetas y portadas de revistas.
Cuando le tocó firmar la de Argentina me dice: -¿Esta la firmo para vos Gabriel?
Casi me muero.. le dije que no... que era para sortearla para los lectores. No saben como me arrepentí.
Pero al cabo de un tiempo mis compañeros de redacción que la habían guardado bajo 7 llaves, me la regalaron cuando empezó el Mundial de Alemania... (Por las dudas, la tengo guardada para mi plan P: de pizza)

Messi por Luis Gaspardo ©
Mi gran sueño, si logramos llegar a lectores que disfruten del fútbol, que les guste leer estas pequeñas historias de gente que hace genialidades con la pelota pero también son de carne y hueso y, además de ello, puedan vivir una experiencia digital, es tenerlo de nuevo a Messi en nuestra futura redacción y sacarle fotos para ElevenFoot.com. Prometo que no le pondremos ese cutre traje de Papá Noel. Quizás volveré a hablar con su padre ¿De qué? Obvio de carne y de asado y de dulce de leche, ¿de qué va a ser?

Mientras tanto, como fanático que somos, lo seguimos disfrutando como hizo ayer frente al Málaga, dejando la pelota así de chiquita, como lo representa aquí mi querido amigo Luis Gaspardo con quien trabajamos juntos desde El Gráfico y nos envió para nuestro arranque de la revista estos trabajos que realizó de Messi.
Luis hace unas cosas increíbles con sus mano y seguramente vamos a poder disfrutar de su arte en las futuras ediciones de la revista que esperemos poder lanzar pronto.